Pesaj y Libertad: Una mirada Laica

25/Mar/2013

Dr. Jaime Apoj para CCIU

Pesaj y Libertad: Una mirada Laica

Se acerca la fecha del Pesaj -la pascua judía- y tanto a seculares como a religiosos nos remueve espiritual e intelectualmente. Es que esta celebración, la de las preguntas, la de los cuestionamientos, me lleva a replantearme algunos temas, año tras año.Personalmente, me gusta poner el acento en los aspectos históricos o más laicos –por llamarlo de alguna manera- de esta celebración. Aunque creo que, como pocas veces, lo estrictamente histórico y lo religioso, se complementan mutuamente.Efectivamente, en pesaj, reviven en mí una cantidad de pensamientos y recuerdos de hechos que -sin una aparente concatenación entre sí- tienen no obstante un hilo conductor.  Es que hay aspectos de la historia que –como laico y tradicionalista- me gusta resaltar porque entiendo que enriquecen nuestra cultura, en definitiva, nuestra identidad judía; y en consecuencia, aportan a la cultura universal.Efectivamente, la liturgia del pésaj según los historiadores, se remonta a épocas anteriores a la esclavitud y salida de Egipto. Las tribus de Israel, compuestas de pastores nómades, celebraban la fiesta de la primavera sacrificando un cordero (Jag HaPésaj) y más tarde, el inicio de la cosecha de trigo era bendecida desechando toda masa fermentada, y ese sería el origen de la fiesta de los ácimos. Había, entonces, un sentido agrario e histórico previos, que de algún modo perduraron: así, el brazo del cordero, está presente en la actual liturgia ya que es uno de los cuatro elementos que integran la keará o plato del ritual (los otros son la verdura amarga, el jarozet dulce y el huevo).En la esencia de la celebración del pesaj, está el festejo por la liberación, que nuestros sabios indican que se refiere tanto a la liberación material, como a la espiritual.La historia del pueblo judío lo llevó a ensalzar, a anhelar la libertad; pero para conseguirla se vio obligado a desarrollar una inusitada capacidad de resistencia: resistencia a abandonar su cultura, su religión, sus creencias. Aún desde un punto de vista laico, debo reconocer que el creerse el pueblo elegido, lo obligó a desarrollar una gran capacidad de supervivencia, a través de los siglos. Fidel Castro, gran crítico de la política exterior del Estado de Israel, reiteró no obstante en un reciente reportaje, que ningún pueblo ha sido tan perseguido, tan castigado a lo largo de la historia, como el pueblo judío.La capacidad de resistencia, entonces, le permitió mantener su cultura, aún cuando ésta estuviera en disonancia con la cultura dominante; aún siendo minoría a través de los siglos, y sintiendo la inseguridad que provocaban las continuas persecuciones, aún viendo disminuidos sus derechos civiles a través de numerosas épocas, el pueblo judío desarrolló la capacidad de resistir la tentación –natural al ser humano- de alinearse con el pensamiento de la mayoría, y hacer así infinitamente mas fácil su vida. Por eso es que en Pesaj aparecen con tanta intensidad, más allá de lo estrictamente religioso,  los ejemplos de lucha por la libertad, de solidaridad, y definitivamente de heroica resistencia en la historia del pueblo judío. Ejemplos puntuales hay muchos; más allá de la salida de Egipto, está el de los Macabeos, hace unos 2000 años, en desigual lucha militar contra los ocupantes greco sirios, a los que vencieron, y que significó quizás el primer movimiento de liberación nacional de la historia; claro que la religión pone el énfasis en el milagro del candelabro de januká, pero ello no nos impide rememorar también el aspecto de la lucha física. Los levantamientos en más de 100 guetos durante la segunda guerra mundial es otro ejemplo. Ello no nos puede hacer olvidar, a su vez, las innumerables derrotas y las humillaciones sufridas; pero, a contramano de lo que suele suceder en muchos seres humanos, la derrota no creó sumisión en la cultura judía; por el contrario, aumentó esa capacidad de resistir las situaciones adversas, esa capacidad de supervivencia, desarrollando una gran capacidad de análisis.En contra del estereotipo antisemita del judaísmo dominando al mundo,  el pueblo judío fue, durante siglos, reprimido; pero sobrevivió, a pesar de la cultura y las normas impuestas por las clases dominantes, que le impedían su desarrollo social; y adquirió una fortaleza espiritual e intelectual admirables. Así, se desarrolló ese espíritu crítico, analítico, que tanto aportó al pensamiento y a la civilización universal.  Aunque ninguna relación pareciera tener con todo esto, y sin despreciar los innumerables ejemplos bíblicos e históricos, no puedo dejar de recordar, aunque más no sea por mera proximidad de fechas, que fue a instancias de Clara Zatkin, una trabajadora judía, que el 8 de marzo pasado se celebró el Día Internacional de la Mujer: en efecto, esta conmemoración tiene sus orígenes por 1910, cuando lo propuso en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Pero antes de su definitiva consagración universal, debió ocurrir otra tragedia, ya que el 25 de marzo de 1911, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianos y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en Nueva York. Otro ejemplo que derriba los estereotipos.Por ello es que, como decía al principio, pesaj, para mí, es sinónimo de orgullo, resistencia, libertad, identidad, conjunción de historias y creencias, que –en definitiva- enriquecen el acervo cultura universal.